El peso de la culpa


Juzgar desde afuera, desde otros zapatos y con otra perspectiva es fácil, porque no tienes que pensar en las consecuencias, ni tampoco sufres los efectos que el otro tiene dentro de sí a raíz de la culpa y el dolor, sin embargo trato de no reprochar y de entender que el otro también siente, que el otro es un ser humano con emociones igual que yo, que el otro tiene sus desequilibrios y que cualquier persona está propensa a poder sufrir de ansiedad de alguna forma. Este fin de semana que pasó tuve un nudo terrible en mi pecho, tuve dolores estomacales y dolor en mi espalda, se me dificultó mucho poderme mantener en pie a veces y era muy fácil ir de sillón en sillón buscando un espacio para acomodarme y para poderme sentir tranquila, lo logré un par de veces, pero otras la verdad fueron realmente difíciles, a eso se sumó el hecho de que debía estar bien, debía sonreír y disimular que nada estaba pasando, cuando por dentro estaba sucediendo de todo. 

El sábado por la noche estuve a un paso de terminar mi relación, pareciera que no hubiera estado destinada a llegar a los dos años de relación sin que antes sucediera algo doloroso, sin que la historia se repitiera y terminara siendo vícitma de mis suposiciones mentales y de mi gran dolor ante no saber como enfrentar el apego emocional, me siento desgastante, pero también me siento desgastada, siento que cualquier motivo es detotante y siento que tengo una leve obsesión por una persona que me mostró afecto, cariño y atención. Cada vez que hablamos se vienen a mi mente pensamientos, recuerdos y culpas con las que me es difícil cargar, soy consciente de las personas que están a mi alrededor son personas buenas, son las personas que yo elegí por convicción, pero a veces es fácil sentirme sola, sobretodo cuando estoy acostada en una cama y la compañía más cercana es una pequeña de 12 años que me escucha e intenta ponerme atención y preguntarme todo el tiempo qué me sucede. Ayer compré un pasaje para ir a visitar a mi novio, reconozco que lo he extrañado de todas las maneras posibles, pero también quiero hablar con él, quiero expresarle una a una las razones por las que decido ir y poder entrar en un dialogo para definir nuestro presente, del que dependerá nuestro futuro claramente, también quiero escucharlo, saber qué tiene para decir, conocer lo que piensa y qué siente al respecto con todo lo que sucedió. Entiendo que estar con una persona que padece ansiedad debe ser una tarea de tiempo completo, debe ser esfuerzo enorme en pareja y debe ser ayudar al otro para poder crecer juntos, pero también entiendo que no todas las personas están dispuestas y mucho menos tienen la obligación de hacerlo, pero lo único con lo que sí deben estar comprometidos es con decir la verdad sobre lo que desean, para que nos permitan saber si pueden o no acompañarnos en el proceso y si pueden o no ser ayuda vital para nosotros, en estos casos la idea no es retroceder, la idea no es restar, la idea es avanzar. 

A veces me hace sentir un ansiedad nuestra relación, me hace poner un nudo fuerte en la garganta y vienen otra vez el montón de pensamientos absurdos a la cabeza que no me dejan ser, que no me permiten estar en paz y que me golpean muy fuerte. A veces hubiera deseado haber sabido que esto pasaría para haberlo advertido al inicio, para haberle dicho antes de iniciar nuestra relación que en algún punto de mi vida no pude sanar las heridas del pasado que me dejaron tan afectada y que lo más probable es que tuviera que batallas con una dependencia emocional hacia él, hubiera deseado eso, porque aunque mi amor por él ya existiera y aunque estuviera muy enamorada no sólo de su aspecto físico sino también de su aspecto emocional, seguro no habría permitido que entrara a mi corazón, seguro lo hubiera alejado por su bien, desearía que él entendiera que cuando se ama de verdad a veces lo decisión más dura, pero también la mejor es dejar en libertad, si hay daño de por medio y si una de las dos persnas te está afectando y agotando. 

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