-

Cuando una idea entra a mi cabeza, es dificil que pueda salir, a veces se me hace muy facil enfrascarme y creer que aquello que tengo dando vueltas y vueltas en mi mente, es verdad. Cuando era pequeña tuve que asumir la desconfianza desde el primer momento en el que vi que mi papá hablaba con más mujeres y se relacionaba con ellas y no precisamente desde la amistad, tenía comportamientos  muy sospechosos y confianzas muy particulares, cosas que yo creía solo eran correctas con mamá. La desconfianza en las personas es una idea que siempre me ronda la cabeza, sobretodo en los hombres, no es fácil creer que al final todos dicen la verdad cuando he tenido que ver mujeres sufriendo porque les fallaron o porque creían que lo tenían todo, confiaban ciegamente y de repente tuvieron que caer al vacío sin protección. Tampoco iré tan lejos, no me remitiré a otras mujeres porque claramente también tengo mi historia, también fui parte de esas manías innecesarias y esos comportamientos que hacen que las personas nos lastimen y tengan poca sinceridad al final para decirnos que ya no nos quieren, que quieren estar con  alguien más.

¿El corazón se rompe?

Sí, se rompe y duele demasiado, es una metáfora que cobra demasiada vida cuando nos lastiman y cuando nos dejan sufriendo por amor, incluso cuando dentro de la relación tenemos que empezar a aceptar a juro que no nos quieren y que por nuestro bien, hay que irnos. Alguna vez leí que incluso para ese tema de las tusas es necesario tomar medicamentos, tomar paracetamol para poder sentir que el dolor disminuye, que no es tan fuerte, esto me pareció demasiado irónico, porque nadie creería que el dolor de perder a alguien a quien amamos fuertemente lograra estremecer tanto las fibras y el corazón hasta el punto de recetar una pastilla para los efectos.

Nadie quiere estar expuesto a que le rompan el corazón, nadie quiere sufrir el dolor de una pérdida, nadie tiene que recogerse de a pedacitos luego de que le juraran amor y sinceridad, nadie lo quiere, sin embargo es algo a lo que todos estamos expuestos alguna vez, es algo que nos hace sentir vulnerables, que nos rompe y nos marca, no podemos controlar el corazón ni la mente de alguien, somos seres humanos y no estamos programados para dejar de sentir algo por alguien más, los principios morales bajo los cuales nos criaron son esos que a algunas personas nos mantienen para no lastimar y para retirarse cuando hay algo más. Siempre va a quedar la duda, siempre vamos a preguntarnos si fue amor real, si hubo infidelidad, si algo sucedión, si al final valió la pena haber sacrificado y haber dado tanto por el amor.

Hoy escribo porque me siento extraña, porque esta mañana me di cuenta de algo y aunque traté de evitarlo completamente y de no prestar atención a esto, al final fue en vano, a veces hay cosas mínimas, cosas que parecen estar bien, pero en la mente de una persona desconfiada TODO se vuelve alarma y cualquier acción de ocultar algo, es un motivo. Todos tienen su privacidad, todos tienen sus momentos, todos tienen sus formas de asumir las relaciones, sin embargo será algo que a veces no podamos entender con mucha claridad y que nos cueste demasiado, porque al final la teoría del amor libre, el amor que permite y que no cohíbe es demasiado, demasiado sencilla y fugaz. 


 


Comentarios