Otra vez.

 No sé qué titulo ponerle a esta entrada, porque por más que lo pienso no encuentro algo preciso ni adecuado para aterrizar lo que siento en el corazón. A veces no es necesario que nos lastimen, que nos rompan el corazón, que nos digan palabras que nos destruyan, simplemente basta con que los pensamientos que nos rondan en la cabeza y que nos torturan se queden con nosotrosy nos duelan en el pecho, nos produzcan desespero, presión y ansiedad. No confío, maldita sea, no confío y eso me está costando la felicidad y la tranquilidad, estoy en un punto en el que siento miedo de que esté sucediendo algo que luego me vaya  a destruir, estoy teniendo miedo de que la persona a la que todo se lo entregué esté construyendo algo con alguien más, estoy teniendo unos miedos muy absurdos, una tristeza muy grande y no sé qué hacer. Sólo sé que debo manejar lo que siento, debo cargar con esto y debo poder soltar todo aquello que me daña y me rompe, pero es tan difícil abandonar algo cuando vuelvo y recaigo y cada vez se siente peor.

No quiero dar el poder de que me lastimen, no quiero poner mis inseguridades a la orden para que me rompan el corazón y se queden con el amor propio que aunque es poco he construido con mucho esfuerzo, me da miedo que me engañen, me da miedo soltar, me da miedoque me fallen y que al final termine enferme del corazón y de la mente sin poder confiar en alguien más. Yo sé las palabras que alguien me dijo, las memoricé y las hice un recordatorio constante en mi cabeza: si llamas con las energías algo, si buscas lo que no se ha perdido, el momento llegará, y puede que sea cierto, puede que dentro de mis temores hay algo oculto y ese algo no permite que me sienta bien y quiere comprobar algo que tal vez nisiquiera existe, sin embargo es una tarea de largo tiempo y de mucho esfuerzo esa de confiar y no queda más que esperar.  

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