Cuando la vida se acaba.
Sé que el título de esta entrada puede parecer muy escandaloso y que puede generar mil y un pensamientos en la cabeza de cualquier persona, porque creo que la mayoría siempre le tenemos un poco de miedo, un poco mucho quizá a la muerte, odiamos pensar en la idea de que alguien que queremos, alguien que nos importe o incluso nosotros mismos podamos llegar al fin de nuestra existencia en este mundo, sin embargo para otras personas esto parece muy atractivo por el deseo repulsivo de escapar, de salir de esta montaña rusa y de acabar definitivamente con el dolor, con la tristeza y con todos los horribles malestares que pueden causar enfermedades como la depresión (la llamo enfermedad desconociendo si es algo ya establecido o si simplemente alguna vez lo leí y por eso terminó significando eso para mi diccionario mental).
Vengo aquí a escribir porque quiero entender el sentimiento tan extraño y la sensación tan rancia que queda después de enterarse que alguien se suicidó, es un vacío pero también son miles de preguntas alrededor, preguntas que quisiera resolver con la mayor inmediatez posible, preguntas que giran alrededor de las causas, del cómo, del por qué acabar con la vida. Ayer cuando supe intenté evadir la situación y no preguntar más, porque sé cómo soy, porque sé que para mi una sola respuesta no es suficiente y porque sé que extrañamente siempre ha sido todo un interrogante para mi lo que pasa por la mente de las personas que tiene depresión, cómo alguien puede considerar la muerte como una salida, cómo es que dejar de existir para siempre puede considerarse como una medicina y el frenazo total ante el dolor y el sufrimiento, es extraño, tanto que da miedo y me pone los nervios de punta incluso imaginarme en esa situación.
Sin embargo y aunque por mucho miedo que esto cause, también vivo bajo esa sensación de curiosidad, me pregunto que se sentirá dejar de sentir, qué se sentirá dejar de luchar, que se sentirá dejar al dolor ganar, qué se sentirá hundirse y tocar fondo... Pero luego recuerdo que alguna vez estuve cerca y que tuve por unos instantes la peor sensación que he tenido en toda mi vida y recuerdo haber vivido en ese vacío y en esa oscuridad, es una tristeza tan gigante que sientes cómo te invade cada parte de tu cuerpo, es una agonía y un vacío con el que no logras ver lo que hay más allá, te pierdes y simplemente dejas de vivir estando vivo. Esa situación en particular me sacudió, me hizo buscar ayuda y me hizo buscar de donde sostenerme, porque a la vez era un miedo profundo de que ese sentimiento no se fuera y se quisiera quedar para siempre conmigo, y créanme, no hubiera podido imaginar mi vida si todos los días hubiera tenido que sentirme así. Vi a mi mamá y lloré tanto que sus ojos se llenaron de lagrimas también, luego llamó a mi papá quien vino de inmediato porque el tono de voz de mi mamá había sido un poco desesperado, ambos me escucharon, ambos me sostuvieron, ambos vieron que yo estaba derrumbándome en el dolor y que tenía miedo, miedo de morir, miedo de dejar de sentir, miedo de hundirme en algo de lo que después no pudiera salir, me apoyé en los dos y lloré como nunca había llorado, lloré sin cordura, porque el dolor y el vacío que sentía era tan inexplicable, que aparentemente no había motivo, pero por dentro estaba pasando de todo, por dentro había un caos que no paraba de revolverme.
"Me drogaron" le dije a mi papá, recuerdo que su expresión fue de terror, me miró y empecé a contar toda la historia que les había ocultado durante un tiempo, historia que mamá ya sabía, porque yo había tratado de contársela casi a manera de anécdota, como quien cuenta algo que ya superó, pero mientras por dentro estaba ahogándome sintiendo mil ataques de pánico al tiempo. Les conté, les dije todo, me desahogué y les pedí que después de esa conversación confiaran en que todo iba a salir bien y en que yo lo iba a superar. Fueron días de mierda, fueron días horribles los que tuvimos que pasar juntos, papá se había enfermado gravemente por una bacteria que estaba circulando en su cuerpo y mamá a causa del estrés estaba teniendo picos fuertes en su presión arterial y eso la tenía muy inestable. Mi ansiedad y mi pedacito de depresión (como yo le llamo) solo eran la puntita del iceberg, porque habían cosas más importantes por las que tenía que preocuparme y porque mi instinto de salvación me obligaba a ponerlos a todos primero y de último a mi, a pesar de que todo lo que sentía me estuviera consumiendo completamente.
Continuando y habiendo cerrado el paréntesis que hice para contar un pedacito de mi historia, vuelvo al objetivo de este escrito, vuelve el bichito raro que habita en mi cabeza y que me plantea mil escenarios donde imagino lo que pasaría si dejara de existir, lo que causaría en las personas si esto pasara, me pregunto también qué pasaría si alguien cercano a mi decidiera acabar con su vida y casi que a manera de película logro recrear en mi mente todo hasta que los ojos se me llenan de lagrimas, suena muy raro, suena masoquista incluso someterse a un dolor emocional imaginario simplemente por curiosidad, por morbo, por saber y conocer lo que hay detrás de.
Ayer pensaba que quizá es porque he vivido bajo la impresión y el impacto tan horrible que deja una noticia de suicidio, porque quisiera haber podido evitárselo a muchas personas, porque quizá deseo hacer algo por alguien, porque quisiera acompañar, escuchar, abrazar y sentir la carga de quienes sufren, muchas veces en silencio.
Roxana se suicidó y yo no la conocía, Roxxana Gabriela tenía un hermoso perro, tenía papás, tenía un hermano, tenía un novio, tenía mejores amigos y amigas, tenía una vida, pero no fue suficiente, no pudo luchar, no pudo llegar un poco más allá y yo hubiese querido estar para ella, hubiese querido escucharla, hubiese querido abrazarla y decirle que quizá con un estironcito más, la vida hubiese recuperado de a pocos el sentido que en algún momento tuvo para ella, Roxxana tomó la decisión y hoy duele y pesa en la vida de los que quedan en este mundo.
Esto es para ti, porque aunque no te conocí y aunque ayer haya pasado horas pensándote, viendo tus redes, viendo tus videos y preguntándome por qué nadie hizo nada ante lo que ya les venías anunciando, te llevo en mi corazón, te llevo en mis oraciones y espero que ahora estés descansando en un mejor lugar, espero que tus últimos segundos en esta tierra no hayan sido tan dolorosos, tu alma ahora está en todas partes, porque eso decían tus videos, porque esos parecían ser tus deseos, ahora estás en cada rinconcito de este planeta y ahora eres un recuerdo.
Un abrazo para ti, Roxx.
Ayer leí algo y lo quiero dejar aquí porque me impactó enormemente:
"Lo que no saben es que la persona..."
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