Agotamiento emocional

 
Noches con un sueño interrumpido y poco reparador, días de muchísimo agotamiento, temblores, mareos y dolores que no escogen una ubicación precisa sino que se extienden desde la frente hasta los hombros y me convierten en un ser humano débil, desorientado y adolorido. Esa es la ansiedad, la ansiedad de enfrentar momentos de soledad, momentos de introspección, momentos en los que no sé convivir con mis pensamientos y termino buscando cualquier cosa en el celular con tal de hacerle ruido al ruido que tengo en la cabeza. 


Tengo una división mental y una parte que me empuja a creer que lo que estoy viviendo en realidad no es tan difícil y que si no fuera porque no he tenido descanso reparados desde hace ya varios, todo sería prácticamente normal, y otra parte que cree que estos días han sido un poco extraños, difíciles y agotadores y que todo está bruscamente descolocado. No sé cuál tenga la razón y tampoco quiero preocuparme por resolverlo. Ha sido extraño porque estar rodeada de las personas es agradable pero agotador al mismo tiempo, siento que la poca reserva de energía que me queda durante el día termino entregándola de forma inconsciente al punto de sentir que no me quedan fuerzas para nada, algunas veces me llegan pensamientos que me quieren hacer creer que estoy enferma, que tengo algo o que estoy a punto de colapsar a raíz de un problema que no fue identificado precisamente, no es para nada cómodo, pero es parte del proceso. Pero también siento que es una energía que se balancea dependiendo del lugar en el que se esté y justo ahora, que estoy en mi lugar menos favorito (la oficina) me doy cuenta de lo poco expuesta que estoy ante las cantidades grandes de personas, de lo poco dispuestos que están mi cuerpo y mi mente a permanecer sentada tanto tiempo en un lugar que me desgasta de manera física y emocional, un lugar que pudiera ser perfectamente un espacio de mi casa con un escritorio y una silla. 

Cabe anotar aquí que mientras escribía esto me distraje y otra vez intenté lastimarme los dedos quitándome las cascarillas que se han ido formando encima de una herida que tengo en el dedo gordito desde hace mucho tiempo, una herida que no ha sanado del todo porque siempre que cicatriza me dan unas enormes ganas de volverla a abrir para quedarme con esa cascarilla. Tengo la cabeza en mil lados y en ninguno al tiempo, han pasado varias cosas esta semana y claramente tener un viaje de avión encima me representa muchísima ansiedad que no quisiera atravesar porque a veces simplemente me paso por alto el hecho de que tenga que vivir el proceso y encima, disfrutarlo. 

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